Me dice una amiga muy querida que le platique cosas bonitas del embarazo, alumbramiento y primeros meses de la criatura, que porque siempre le digo cosas “feas” y que también la gente siempre le dice eso, que para ella el embarazo esta siendo una de las etapas mas bonitas de su vida y yo le digo que...
Efectivamente!!!!!!
El embarazo es una de las etapas mas bonitas que puede atravesar una mujer (aunque conozco por lo menos dos que me han dicho que no quieren volver a pasar por eso), cada una la vive de manera diferente, a unas les pega más que a otras, tanto las nauseas, mareos, etapas de sueño, antojos, hambre incontrolable, humor extremadamente variable, agotamiento, idas al baño a cada rato y demás chingaderas que uno como hombre no entiende, pero que tenemos que vivir en carne propia y además aguantar vara como los meros gallos, pero después de que nace la criatura en mención, tenemos un bebé adorable, chulo, apapachable, tierno (los hijos de uno nunca son feos) que son la viva y tierna imagen de uno, es cuando uno dice “ora si me lucí! Es mi mejor creación”, pero hay una cosa más: esas tiernas criaturitas lloran de a madres y algunos a altos decibeles (por lo menos de hambre, sueño, cólico o tan miados y cagados), mean y cagan a cada rato y para variar les apesta horrible!!!, ensucian ropa por mayoreo, comen cada dos o tres horas haciendo que las pobres madres anden con unas ojeras del tamaño del mundo a causa de las desveladas (ojerosas pero contentas con el chamaco en brazos), además de que hay que estarles sacando el sapo, porque algunos no son capaces de generarlo por si mismos, amamantar les puede provocar muchísimo dolor, llegan a traer sus pechos hasta ensangrentados y amoratados porque aunque los bebés no tienen dientes muerden y jalonean como si tuvieran colmillos, algunas mujeres acaban hasta con hemorroides a causa del embarazo, la mayoría tienen que usar una faja (incomoda) para el reacomodamiento de las carnes, porque el hijo(a) las dejó todas desencuadernadas (y no digamos estrías y demás marcas de guerra) y luego la rajada de cuero tanto de la cesárea como de la episiotomía (cuando la llegan a hacer) con su respectivo cosido con aguja “caneva”, se me estaba olvidando las vacunas y el tamíz auditivo y natal, eso es mas o menos el escenario tradicional, faltan las variables cuando el nene tiene que tomar formula porque es intolerante a la lactosa, tiene reflujo, la madrecita no produce suficiente leche o de plano esta más seca que un pozo en el desierto, pero al final si, si hay algo muy bonito, algo que no tiene comparación y que es cuando uno sabe que está valiendo la pena: es esa sonrisa que te regala tu bebé cuando lo estas bañando, es esa mirada llena de ternura y sin malicia que te otorga antes de abandonarse a los brazos de Morfeo, acurrucándose en tu regazo, sabiendo que ahí estas tu para protegerlo y cuidarlo, eso… eso si es la completa y total felicidad.
Octavio Carachure